A
su regreso de Italia, Sor Ludovica, enarboló ante el personal del Hospital y
ante las autoridades provinciales la bandera de un "Solario" o casa de cura,
similar a la que había visto en la "Riviera Lígure".
Lo que puso a la Superiora en el camino justo, fue su misma
experiencia personal.
Debido a la extirpación del riñón, su salud se había
debilitado, por prescripción médica fue obligada a tomar una breve temporada de
descanso en Mar del Plata. Sintiendo en sí misma los beneficios del mar, del
aire yodado y de los rayos solares, comenzó a pensar en los beneficios que
sacarían los niños débiles, raquíticos, atacados por problemas óseos...
Desde ese momento se embarcó decididamente en el proyecto de un Solario
marítimo en Mar del Plata.
Fue una lucha titánica que duró siete años, gracias a su tenacidad, y a las
oraciones de todos, pudo superar todos los obstáculos.
El lugar elegido por Sor Ludovica, fue Punta Mogotes.
El 28 de febrero de 1939, el Gobierno Provincial cedió al Hospital de Niños
una fracción de cien metros de playa, entre el viejo Hotel Gamba y Punta
Canteras.
Asesorada por el director del Hospital, encargó a un grupo de arquitectos
amigos la elaboración de los planos, que debían adecuarse al lugar y a los fines
específicos. Todo debía ser muy luminoso, muy funcional y muy acogedor. En los
planos se debían aliar el abrigo natural de la saliente rocosa, la máxima
apertura hacia la captación de los rayos solares y el respeto de la playa que
debía ser parte integrante de la metodología y praxis curativa.
Una vez aprobados los planos, la Superiora se lanzó en seguida a buscar
materiales y recursos, solicitando la colaboración de los platenses y de los
bienhechores de Mar del Plata, y pidiendo con fuertes aldabonazos aportes
provinciales.
Confió la ejecución de las obras a la maestría y solvencia económica del
constructor Antonio Francese, quien una vez más abrió un generoso crédito a la
Hermana y financió parcialmente las obras con su bolsillo.
La construcción comenzó a todo ritmo, pero, cuando estaba lista la estructura
de hormigón, súbitamente las aguas se encresparon y se levantó una recia
tempestad de protestas, críticas y escándalos... que obligaron a paralizar las
obras.
Los diarios de Mar del Plata, sostenidos por las actividades turísticas y
comerciales, abrieron sus páginas a las denuncias y propalaron tan malas
noticias. Sor Juanita atestigua: todos hablaban mal del solario y de la
Superiora Ludovica. Los hoteleros acudieron a la Gobernación y obtuvieron eco,
pues se dio la orden de suspender la obra.
Sor Ludovica, apenada pero, sobre todo mujer de mucha fe, reunió a las
Hermanas que compartían sus ideales y anhelos, y les dijo: "Hermanas, el diablo anda suelto, ¿saben? todos los diarios hablan mal
en contra del edificio que vamos a levantar por los pobres chiquitos enfermos.
Debemos rezar todos los días la jaculatoria: "Sagrado Corazón de Jesús en vos
confío".
Todo el Hospital fue un clamor de oraciones: "Hermanas, enfermos y enfermeras
rezábamos con mucho fervor. La Superiora hacía rezar una Misa al Sagrado Corazón
por esta intención".
Alentaba a las Hermanas diciendo: "El diablo rabia
porque ésta es obra de Dios; se hace por el bien y por amor a Dios y al prójimo"
(Sor Juanita)
Finalmente, al llegar a la Gobernación de la Provincia el Dr. Rodolfo Moreno,
en seguida dejo sin efecto el decreto anterior de suspensión y se reanudaron las
obras. Al saberlo la Superiora Ludovica, lloró de emoción, alabando a Dios.
El Solario se inauguró el 17 de enero de 1943. Edificado sobre la playa
en dos alas y el lugar era magnífico. Se trató de un edificio de sesenta metros
de frente y veinte de fondo, que constaba de dos amplias terrazas, un hall de
ocho por doce, dos pabellones para dormitorios de dieciséis por seis, y con
veinte camas cada uno, más diez habitaciones, departamento sanitario, cocinas,
comedores y otras comodidades. En la planta alta estaba el departamento para las
Hermanas que regían el solario. las dependencias para el personal estaban
situadas en un edificio anexo con cuatro dormitorios, baños y lavadero. El
conjunto se encontraba a unos treinta metros de la orilla del mar, con una
elevación de dos metros de altura sobre la costa de la playa.
(Beata María Ludovica de Angelis, José Luis Kaufmann)
La misma Sor Ludovica acompañaba personalmente en los viajes (400Km. de
distancia) a los chiquitos.
Sabía que sanar el espíritu es más beneficioso que curar las enfermedades.
Por eso, hizo construir una capilla, casa de Dios y de la oración, que dedicó a
San José.
El solario no sólo era una obra de magnitud, sino en muchos aspectos de
avanzada.
El solario era anexo del Hospital de Niños y Sor Ludovica era la responsable
no sólo como administradora, sino también como impulsora y animadora.
Invariablemente viajaba dos veces por mes a Mar del Plata en un vehículo al
que ella con nombre pintoresco llamaba "cañoneta". Vicente Bianchi, que la
acompañaba como chofer, así nos relata: "Salíamos de La Plata a las 6 en
verano y a las 7 en invierno. En el viaje, como siempre, transportábamos algunos
enfermitos". La Superiora se encargaba de repartir emparedados y café con
leche.
Logró que en el mismo solario funcionara una escuela para que no se atrasaran
los que permanecían mucho tiempo internados. Otro tanto existía en el Hospital.
Sor Ludovica aprovechaba la vecindad del puerto para procurarse canastas de
pescados frescos y baratos. Enseñaba a las empleadas a prepararlos y trabajaba
con ellas. (Extractado del libro Derramando amor- Fray
Contardo Miglioranza)
El solario ya no cumple funciones tan preclaras y específicas. Hubo
replanteos administrativos y cambios de jurisdicción y de autoridades.
Actualmente funciona como Hospital Local “Casa del Niño” Avda. Martínez de Hoz N° 4070 Bo. Punta Mogotes - Mar del
Plata - General Pueyrredón (7600).
Allí, alrededor de 150 niños, de 45 días de vida a 5 años, llegan buscando el
amor y la atención necesaria para su desarrollo integral.
Esta camioneta es muy parecida a la que utilizaba Ludovica .
Estaba estacionada cerca del Solario, el mismo día en
que una imagen de la Beata, sería colocada y bendecida en el Hospital Materno Infantil
(ex Solario San José).
El Ex Solario San José, hoy Hospital Local Casa del Niño
En las fotos, podemos observar las dimensiones y la estructura del edificio,
realmente de avanzada, construido sobre la playa, desde cada ventana del
edificio es posible ver la inmensidad del mar. Es un lugar espléndido, donde,
según algunos trabajadores del lugar, se percibe la presencia de la Beata.
IMAGEN DE LUDOVICA EN LA CASA DEL NIÑO DE PUNTA MOGOTES, EX SOLARIO SAN JOSE
El 23 de marzo de 2011, gracias a las gestiones del actual capellán del Hospital
de Niños "Sor María Ludovica", de la ciudad de La Plata, Presbítero Fernando
García Enríquez, fue colocada en el Hospital Local Casa del Niño, de Punta
Mogotes, una imagen de la Beata Ludovica.
En un acto muy emotivo, donde se contó con la presencia de las autoridades
locales, la Cooperadora, directoras, maestras, personal del lugar, los niños que
asisten diariamente a la Casa del Niño, amigos de la obra de la ciudad de Mar
del Plata, monseñor José Luis Gutiérrez, el presbítero Marcelo Panebianco,
capellán del Hogar Materno, delegados del Director del Hospital de Niños de La
Plata, la comunidad religiosa, Hijas de Nuestra Señora de la Misericordia, junto
a la Madre Provincial, Hermana Patricia Zeballos; el capellán, presbítero
Fernando García Enríquez y fieles de la capilla del Hospital de Niños de La
Plata.
La bendición de la imagen estuvo a cargo de monseñor Raúl Gross, vice postulador
en la causa de Canonización de la Beata.
Algunas de las personas que asistieron a la colocación y bendición de la imagen,
tuvieron la gracia de conocer personalmente a Ludovica.
Palabras de María Elena LLompart,
coordinadora del Jardín Maternal, en el acto de bendición de la imagen
de Sor Ludovica en Mar del Plata Hoy es un día especial y
emblemático para la Casa del Niño porque bendecimos el busto de Sor
Ludovica y así aseguramos su presencia en este lugar Es un orgullo para mi estar aquí siendo partícipe
de esta obra que ella comenzó hace muchos años con tenacidad, lucha,
angustia, pero con un amor que sobrepasa todas las dimensiones que
conocemos, es el amor y la ayuda a los niños, aquellos indefensos y
vulnerables, encontrando cooperación, protección y mas tarde el desarrollo para ser hoy
personas agradecidas de esta sociedad. Pasó el tiempo y en esta Casa del Niño seguimos
trabajando por ellos, nuestro Jardín Maternal proyecta sus acciones
fundamentalmente hacia la familia de los pequeños que tenemos a cargo,
este tipo de organización nos lleva a diferenciarnos, ya que cuando un
niño ingresa con fiebre o alguna dolencia permanece en la Institución produciendo una
organización particular de trabajo. Aquí los niños ingresan a las 8hs y se retiran a
las 16hs, en ese período trabajamos por su salud, educación y lo mas
importante por la sonrisa de ellos, que en definitiva es el agradecimiento a la vida. De esta manera contenemos también a sus madres,
sabiendo estas del bienestar y protección de los suyos. Hablar de una santa es hablar de la esencia para
lo que fuimos creado, es amar y servir, porque el que sirve ama y el que
ama se compromete.
Alguien me dijo alguna vez, hay que tener una razón para vivir y una
pasión para morir. Ella
la tuvo, la razón fueron los niños y la pasión la solidaridad y el amor
al prójimo. Por eso hoy
le pedimos que nos de un poco de su espíritu para que podamos descubrir
que es mejor dar que recibir y hacer a criticar