Hacia la Canonizacion
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Hacia La Canonización

En la Sede Arzobispal de La Plata, el Sr. Arzobispo Mons. Héctor Aguer dejó constituido el Tribunal Arquidiocesano que ha de instruir un proceso canónico sobre un presunto milagro atribuido a la intercesión de la Beata Sor María Ludovica De Angelis, religiosa de las Hijas de Ntra. Sra. de la Misericordia y presidió la Sesión primera donde prestaron juramento sus integrantes: Juez delegado: Mons. José Luis Kaufmann; Promotor de Justicia: Mons. Andrés E. Miori; Notarias: Rvda. Hna. Susana Aguilar (Hijas de la Misericordia), Sta. Claudia Rosanna Gonzáles (Total Dedicación); Perito Médico: Dr. Héctor Aníbal Barrena.

                El Vice-postulador de la Causa Mons. Raúl R. Gross, dio lectura a la petición del proceso, y una vez aprobado por el Sr. Arzobispo, todos aceptaron sus cargos y realizaron los juramentos de práctica.

                Ahora el Tribunal comenzará su trabajo habiéndose fijado la Sesión II para el 12 de junio de 2007, a las 9 horas en la Sede Platense.

Cuadro de texto: Posible milagro de Sor María Ludovica  
                         José Luis Turiel
Cuadro de texto:  
 
 

Mons. Aguer firmando el acta de clausura del proceso diocesano
(CAMINEO.INFO) - La Plata/ARGENTINA.-
 El arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, presidió en la sede de la Curia la sesión final del proceso diocesano que examinó un presunto milagro obrado por la invocación de la Beata Sor María Ludovica De Angelis, tan ligada a la obra del Hospital de Niños que en La Plata lleva su nombre. 

El arzobispo firmó ayer el Acta y el "instrumentum clausurae" y luego de ser colocados en sus respectivas carpetas, todo fue cerrado, sellado y lacrado. Invocando la protección de la Virgen del Carmen, las carpetas salieron para Roma, a fin de ser entregadas a la Congregación para las Causas de los Santos que examinará y dictaminará sobre el caso propuesto desde La Plata, del que sólo puede saberse que su beneficiario fue nuevamente un niño de corta edad, informó un comunicado del arzobispado. 

En la sesión de clausura estuvieron presentes el juez instructor, monseñor José Luis Kaufmann; el promotor de Justicia, monseñor Andrés E. Miori; la hermana Susana Aguilar, Hija de Nuestra Señora de la Misericordia y la profesora Claudia Rosana González, T.D., ambas notarias; el perito médico, doctor Héctor A. Barrena; el vice postulador de la causa, monseñor Raúl Gross; el canciller del Arzobispado, monseñor Rodolfo O´Neill, la Madre Provincial de las Hijas de la Misericordia con sede en Buenos Aires, reverenda madre Martha Rabino; delegaciones de la provincia de Córdoba y de Rosario; las religiosas del Hospital de Niños junto con la directora médica, doctora Itarte, numerosas religiosas de las casas vecinas, sacerdotes y algunos feligreses que conocieron a Sor Ludovica. 

La aprobación de un segundo milagro es el paso que falta para la canonización de Sor Ludovica. 

El primero, que dio paso a la beatificación, fue aprobado el 3 de octubre de 2004 por Juan Pablo II. Antonella Cristelli, una niña platense que padecía una patología congénita conocida como espina bífida, con las vías urinarias, vejiga y un riñón severamente deteriorados, y los miembros inferiores inmovilizados, se curó inexplicablemente tras invocar a la monja y ser conducida a su bóveda en el cementerio local. 

Según un diario de la zona, monseñor Aguer indicó que la intención del proceso "fue examinar un presunto milagro atribuido a la intercesión de Ludovica. El tribunal recogió testimonios y pruebas médicas que certifican que la curación no se explica científicamente". Y agregó: "Este hecho causa mucha alegría. A poco de su beatificación tenemos otro hecho prodigioso. La fuerza de Ludovica es importante ya que es una protectora de los niños". 
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La Plata, lunes 20 de agosto de 2007                                   
LA HISTORIA DEL NIÑO QUE SANO INEXPLICABLEMENTE
Avanza en el Vaticano la santificación
de la Hermana Sor María Ludovica
 Se trata de un menor que hoy tiene 3 años. Nació afectado por una severa deformación ósea. Y se atendió en el hospital de Niños, donde encomendaron su salud a la beata platense. A los pocos días, comenzó a recuperarse ante el asombro médico. También pudo caminar y hablar.
El proceso de santificación de Sor María Ludovica avanza en la Congregación para la Causa de los Santos, con sede en la ciudad del Vaticano. El documento enviado desde el Arzobispado de La Plata, que cuenta con testimonios de siete médicos, ya es analizado para determinar si la curación de un menor platense puede considerarse milagrosa.
Pero ¿cuál es el milagro que se le atribuye en nuestra ciudad a Ludovica? Se trata de una supuesta sanación prodigiosa, inexplicable para la ciencia y la medicina, realizada a un niño que nació en febrero de 2004 con una severa deformación ósea.
El pequeño, cuya identidad se mantiene en reserva, tiene ahora 3 años y asiste al jardín sin ningún tipo de secuela o rastro neurológico de la plagiocefalía que lo afectaba. Se trata de una malformación en la cabeza, casi imposible de operar.
Tras varias consultas y estudios en el Hospital de Niños de La Plata sin éxito, los padres del menor decidieron invocar “con mucha fe” a Sor María Ludovica. Y hasta se le colocó un rosario que había sido llevado hasta el féretro donde descansan los restos de la beata. También se colocó una estampa bajo su almohada.
A partir de ese momento, el pequeño platense comenzó a recuperarse. Ante el asombro médico, el cráneo de la criatura comenzó a auto reconstruirse y para el día conmemorativo de Sor María Ludovica (el 25 de febrero de 2005), el chico empezó a caminar sin dificultad.
A partir de este hecho -inexplicable para la medicina- se consultó a las autoridades eclesiásticas de La Plata. Y se formó un tribunal integrado por monseñor José Luis Kaufmann, monseñor Andrés
Miori, la reverenda Susana Aguilar, la profesora Claudia Rosanna González y el perito médico Héctor Aníbal Barrena para estudiar el presunto milagro, que hoy analizan en el Vaticano.
Este nuevo caso ocurrido en la ciudad podría elevar a Ludovica al grado de Santa.
Se debe a que se necesita la aprobación de otro milagro por la Santa Sede.
El primero, que permitió su beatificación el pasado 3 de octubre de 2004, por Juan Pablo II, tiene como protagonista a Antonella Cristelli, una niña platense que padecía una patología congénita conocida como espina bífida, con las vías urinarias, vejiga y un riñón severamente deteriorados, y los miembros inferiores inmovilizados.
Tras invocar a la monja y ser conducida a su bóveda (para que le rezara) en el cementerio local, se curó “inexplicablemente”.
El arzobispo platense, monseñor Héctor
Aguer indicó a Hoy que, ahora, “la intención del proceso que se desarrolló aquí fue examinar un presunto milagro atribuido a la intersección de Ludovica.
El tribunal recogió testimonios y pruebas médicas que certifican que la curación no se explica científicamente”.
 Resta la comprobación de un milagro para que Ludovica sea declarada Santa.
(Publicado en el Diario Hoy, de la ciudad de La Plata)
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Cuadro de texto: Esta carta fue enviada a las Comunidades de las Hijas de Nuestra Señora de la Misericordia y se reenvía con la autorización correspondiente.                   
                      Con profunda alegría quiero comunicarles que hemos arribado al final del trabajo Arquidiocesano en el presunto hecho milagroso atribuido a la intercesión de la Beata Sor María Ludovica de Angelis.  
                      El constatar que con fe se pide su intercesión ante las dificultades y sobre todo a favor de niños enfermos, es ya una satisfacción que debe llevarnos a agradecer a Dios haya dispuesto que su vida transcurriese en nuestro medio, en la familia de la gran Madre Rossello, y en nuestro tiempo.
                      Con respecto a lo arriba enunciado, el análisis de un hecho de esa magnitud, supuestamente extraordinario, en la legislación  actual de la Iglesia, atraviesa varias etapas. 
                       La primera es la que se lleva a cabo en el lugar donde el hecho ha ocurrido, en este caso es La Plata, y consiste en recoger los testimonios existentes al respecto. El obispo debe nombrar un Tribunal para el caso, y éste debe realizar esa tarea: llamar y escuchar en sigilo, y bajo juramento de decir, y luego de haber dicho, la verdad, a quienes puedan tener relación con el acontecimiento que se ha propuesto al obispo.
                       Este tribunal también escucha, si es el caso, el parecer de los médicos que han intervenido, y si  corresponde, llama a otros para que expresen su opinión al respecto.
También puede pedir a personas que conozcan lo ocurrido un testimonio escrito.
                      Todo este material que recibe, es compilado, y luego de haber sido clasificado  es elevado a la Congregación para las causas de los santos, a fin de que allí prosiga su curso.
                       Como se desprende de lo dicho, el tribunal diocesano NO EMITE JUICIO ni sentencia alguna. Es un tribunal llamado instructor, pues su trabajo es instruir la causa.
                        Esto es lo que hasta ahora se ha hecho en nuestra Arquidiócesis y que el 16 de julio se firmará como habiéndose terminado.
                        Ese mismo día, la causa, en las copias reglamentarias, será enviada al Vaticano, donde el P. Fernando Rojo OSA,  que es el Postulador de la Congregación de las Hijas de la Misericordia, presentará el trabajo en la sección correspondiente. 
                       Allí, la causa es examinada por dos grupos de peritos: los médicos y los teólogos.
                       Estas dos comisiones, SI DICTAN SENTENCIA, es decir dicen si el hecho se puede explicar desde la ciencia médica o si es inexplicable y por lo tanto puede considerarse un hecho milagroso. La otra comisión analiza el mismo suceso desde el ámbito de la doctrina.
                      Si la conclusión de ambas comisiones es favorable, prácticamente el camino queda allanado y solo falta que el Santo Padre, en consistorio público, rubrique el hecho como milagroso, y diga que es un milagro.
                     Después de ocurrido eso, recién se hace público el contenido del hecho y la o las personas agraciadas, y siendo todo de estado público, comienza a organizarse la celebración de la Canonización, que normalmente se realiza en el Vaticano y es presidida por el Santo Padre.
                    Que hemos de hacer en este tiempo de espera?  Rezar, con insistencia y fe, con la confianza propia del que sabe que es el Señor quien elige los tiempos y los momentos.
                   Nuestro trabajo, desde el comienzo estuvo puesto a los pies de la Santísima Virgen; comenzamos el día de la Visitación y concluimos en la celebración de Ntra. Señora del Carmen, pues entonces a Ella sigamos llamándola abogada nuestra.
                   Con mi cordial saludo, para todos imploro la Bendición del Dios Nuestro Padre.
                    En La Plata, a 11 de julio de 2007.
 
 
                                                                                                          Mons. Raúl Gross
                                                                                                             Vice postulador